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Samsung empezó vendiendo pescado seco

Una pequeña tienda en Corea, un televisor en blanco y negro y una hoguera de 150.000 teléfonos defectuosos: así se convirtió Samsung en un gigante.

2 min de lectura · 26 de octubre de 2026
Pescado seco, tres estrellas y un celular: la historia de Samsung en una imagen.
Pescado seco, tres estrellas y un celular: la historia de Samsung en una imagen.Ilustración propia.

Tu celular lo fabrica una empresa… que vendía pescado seco. Antes de los televisores, los chips y los teléfonos plegables, Samsung fue una pequeña tienda de comercio en Corea.

Una tienda en Daegu

Corea, 1938. Lee Byung-chul abre un pequeño negocio de comercio en la ciudad de Daegu. Vendía pescado seco, frutas, verduras… y fideos que hacían ellos mismos.

La llamó Samsung, que en coreano significa «tres estrellas».

Con los años, el negocio creció y Lee trasladó su base de Daegu a Seúl. Samsung dejó de ser una tienda para convertirse en un grupo de empresas que tocaba muchos sectores.

Del pescado a la electrónica

En 1969 dio el salto que lo cambió todo: se lanzó a la electrónica. Su primer gran producto fue un televisor en blanco y negro.

Era una apuesta arriesgada. Corea todavía era un país en desarrollo, y competir contra las grandes marcas de Japón y Estados Unidos parecía imposible. Pero Samsung empezó a fabricar, a aprender y a crecer.

«Samsung» significa «tres estrellas» en coreano.

El hijo que lo quería cambiar todo

Cuando Lee Byung-chul murió, su hijo Lee Kun-hee se convirtió, a las pocas semanas, en el segundo presidente del grupo. Y no le gustaba lo que veía: Samsung vendía mucho, pero muchos de sus productos tenían fama de baratos y de mala calidad.

En 1993 reunió a unos 200 directivos en Frankfurt, en Alemania, y les habló durante unos tres días. Ese encuentro se conoce como la «Declaración de Frankfurt», y de ahí salió la idea de la «Nueva Gestión»: dejar de competir por cantidad y empezar a competir por calidad.

La hoguera de teléfonos

Pero en los noventa, sus celulares seguían fallando. En marzo de 1995, Lee Kun-hee se enteró de la mala calidad de los teléfonos Anycall de la marca y tomó una decisión que nadie olvidó.

Mandó juntar unos 150.000 aparatos defectuosos, valorados en unos 50.000 millones de wones (más de 40 millones de dólares de la época), y les prendió fuego delante de unos dos mil empleados.

En 1995, Samsung quemó unos 150.000 teléfonos defectuosos delante de sus empleados.

El mensaje era clarísimo: un producto malo no se vende, se destruye. Desde ese día, la calidad se volvió una obsesión dentro de la empresa.

De la vergüenza al liderazgo

Aquella hoguera se convirtió en una leyenda interna. Samsung invirtió en diseño, en tecnología propia y en fabricar sus propias piezas, como pantallas y chips de memoria.

Hoy Samsung es uno de los mayores fabricantes de celulares del mundo, y sus pantallas y chips están dentro de muchos aparatos de otras marcas.

De una tienda de pescado seco en Daegu… a tu bolsillo.

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Fuentes

Las fotos son de Wikimedia Commons con licencia libre; el autor y la licencia están bajo cada imagen. Las ilustraciones son propias. No usamos logotipos de las marcas.